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¿Beber con sorbeto emborracha más?

Mito popular bajo la lupa científica

sorbetos - prohibición de sorbertos plásticos AP (Justin Sullivan/Getty Images)

En reuniones sociales, bares y fiestas, una pregunta suele surgir con tono de broma —pero también de sospecha—: “¿Es verdad que beber con sorbeto (popote, pajilla o pitillo) emborracha más?” La creencia es popular, pero ¿tiene fundamento científico o es solo un mito urbano que flota entre burbujas y risas?

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La teoría del sorbeto: ¿más rápido, más efecto?

Quienes defienden esta idea aseguran que usar sorbeto hace que el alcohol llegue más rápido al sistema, porque se bebe más deprisa o porque el alcohol se mezcla mejor con la saliva. Otros incluso aseguran que las burbujas y el aire al succionar aumentan la absorción del etanol. Pero… ¿qué dice la ciencia?

Lo que realmente influye: la velocidad y la cantidad

Según expertos en farmacología y medicina, el uso de sorbeto en sí mismo no altera el efecto del alcohol en el cuerpo, pero sí puede modificar la manera en que bebemos.

“Cuando usas un sorbeto, tiendes a tomar tragos más frecuentes y, muchas veces, más grandes sin darte cuenta”, explica la doctora Mariana Vargas, toxicóloga clínica. “Esto puede provocar que el alcohol entre al torrente sanguíneo más rápidamente, generando una sensación de embriaguez más veloz”.

Además, el sorbeto puede facilitar el consumo de bebidas dulces o mezcladas, como cócteles, que enmascaran el sabor fuerte del alcohol. Esto lleva a beber más sin percibirlo, y por tanto, sí puede resultar en una mayor intoxicación, aunque de forma indirecta.

Sorbeto vs. copa: ¿hay diferencia química?

Desde el punto de vista fisiológico, el modo de entrada del alcohol al cuerpo (sorbeto o vaso) no cambia el metabolismo del etanol. El hígado lo procesa de la misma forma. Sin embargo, el comportamiento al beber sí varía.

Un estudio publicado en Alcohol and Alcoholism (Oxford University Press, 2017) señaló que el entorno, la forma del vaso y los utensilios usados pueden influir en la velocidad de consumo. Aunque no se centró específicamente en el sorbeto, los hallazgos respaldan la idea de que los factores externos pueden afectar la forma en que nos embriagamos.

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¿Y el dióxido de carbono?

Otra teoría popular es que las bebidas con gas (como el vino espumoso, la champaña o algunos tragos con soda) emborrachan más rápido. Esta parte sí está comprobada: el dióxido de carbono acelera la absorción del alcohol en el intestino delgado. Así que si combinas bebida gaseosa + sorbeto + tragos rápidos, el efecto se puede potenciar… aunque el sorbeto no sea el culpable directo.

No, el sorbeto no emborracha más por sí solo. Pero puede inducirte a beber más rápido o en mayor cantidad, especialmente con tragos dulces o fríos. Así que el “peligro” no está en el tubito, sino en cómo lo usas.

Consejo final: Si decides beber, hazlo con responsabilidad, sin importar si usas copa, vaso o sorbeto. El verdadero control no está en el objeto, sino en tu conciencia.

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